Respira

Como bien sabes la respiración es un recurso poderosísimo con incontables beneficios.

En las prácticas yóguicas, los pranayamas (control de la respiración en sánscrito), son reconocidos por sus efectos purfificadores y equilibrantes sobre los nadis y los chakras (centros de energía).

Os propongo uno de ellos.

Siéntate en postura erguida, sintiendo cómo abres espacio en tu pecho y en tu vientre para la respiración. Tapa tu orificio nasal derecho, inhalando por el izquierdo. Comienza por ejemplo con cuatro tiempos (cuenta 1, 2, 3 y 4 mientras inhalas). Tapa tus dos orificios nasales y cuenta cuatro de nuevo, en pausa con el aire dentro de ti. Ahora libera solo tu orificio nasal derecho, y exhala en cuatro tiempos. Tapa los dos, mientras en el vacío cuentas 1, 2, 3 y 4. Y comienza un nuevo ciclo, esta vez destapando tu orificio nasal derecho, por lo que inhalarás por este orificio derecho en lugar del izquierdo como comenzaste.

Quiero puntualizar que 4 es una sugerencia, quizás necesites comenzar por menos o por bastante más. Por supuesto, como siempre, adecúa mis sugerencias a tus necesidades y experiencia. Se trata de que sea fluido y gozoso para ti (una pista: si hay molestia o exigencia en estas prácticas que te comparto nunca será el camino).

En este caso te propongo ir alternando la inhalación por ambas fosas para crear un equilibrio entre sus SN simpático y parasimpático. La ciencia ha constatado que la inhalación por cada orificio activa unas determinadas áreas cerebrales, diferentes si la inhalación es por la fosa derecha o bien por la izquierda. Cuando inhalamos por la fosa derecha repetidamente estimulamos o activamos el sistema nervioso simpático, mientras que si inhalamos repetidamente por la izquierda activamos el SN parasimpático.

Por ello, teniendo esto en cuenta, puedes hacer una segunda versión de esta práctica, si por ejemplo quieres potenciar más la relajación y reparación del parasimpático. En este caso inhalarías siempre por la fosa izquierda, exhalando por la derecha.

Aun así la respiración alterna, lenta y controlada, es la que ha demostrado más beneficios, entre los que están: la regulación de la actividad cardiovascular, la gestión de los estados de ansiedad, la mejora o disminución del estado de estrés crónico y aumento de la memoria y otras capacidades cognitivas.

¡Ahora a respirar! Que disfrutes.